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viernes, abril 10, 2009

Sin sombras


QUE SE CIERRE ESA PUERTA...

Que se cierre esa puerta

que no me deja estar a solas con tus besos.

Que se cierre esa puerta

por donde campos, sol y rosas quieren vernos.


Esa puerta por donde

la cal azul de los pilares entra

a mirar como niños maliciosos

la timidez de nuestras dos caricias

que no se dan porque la puerta , abierta.....

Por razones serenas

pasamos largo tiempo a puerta abierta.

Y arriesgado es besarse

y oprimirse las manos, ni siquiera

mirarse demasiado, ni siquiera

callar en buena lid....



Pero en la noche

la puerta se echa encima de sí misma

y se cierra tan ciega y claramente

que nos sentimos ya, tú y yo, en campo abierto,

escogiendo caricias como joyas

ocultas en la noche con jardines

puestos en las rodillas de los montes,

pero solos tú y yo.


La mórbida penumbra

enlaza nuestros cuerpos y saquea

mi inédita ternura,
la fuerza de mis brazos que te agobian

tan dulcemente, el gran beso insaciable

que se bebe así mismo

y en su espacio redime

lo pequeño de ilímites distancias...


Dichosa puerta que nos acompañas

cerrada, en nuestra dicha. Tu obstrucción

es la liberación de estas dos cárceles;

la escapatoria de las dos pisadas

idénticas que saltan a la nube

de la que se regresa en la mañana.

Tu lugar

Carlos Pellicer

Antes que otro poema
-del mar, de la tierra o del cielo-
venga a ceñir mi voz, a tu esperada
persona limitándome, corono
más alto que la excelsa geografía
de nuestro amor, el reino ilimitado.

Y a ti, por ti y en ti vivo y adoro.
Y el silencioso beso que en tus manos
tan dulcemente dejo,
arrinconada mi voz,
al sentirme tan cerca de tu vida.

Antes que otro poema
me engarce en sus retóricas,
yo me inclino a beber el agua fuente
de tu amor en tus manos, que no apagan
mi sed de ti, porque tus dulces manos
me dejan en los labios las arenas
de una divina sed.

Y así eres el desierto por
el cuádruple horizonte de las ansias
que suscitas en mí; por el oasis
que hay en tu corazón para mi viaje
que en ti, por ti, y a ti voy alineando,
con la alegría del paisaje nido
que voltea cuadernos de sembrados.

Antes que otro poema
tome la ciudadela a fuego ritmo,
yo te digo, callando,
lo que el alma en los ojos dice solo.
La mirada desnuda, sin historia,
ya estés junto, ya lejos,
ya tan cerca o tan lejos o cerca reprimirse
y apoderarse en la luz de un orbe lágrima,
allá, aquí, presente, ausente,
por ti, a ti, y en ti, oh ser amado,
adorada persona
por quien -secretamente- así he cantado.